Estudiar muchas horas no siempre significa estudiar bien. Muchos adolescentes se esfuerzan sin ver resultados, no saben por dónde empezar a organizarse, o llegan a los exámenes con la sensación de no haber aprendido nada, a pesar de las horas invertidas.
Por qué estudiar más horas no siempre es estudiar mejor
Muchas técnicas de estudio muy habituales dan sensación de estar aprendiendo, sin que eso se traduzca después en el examen. Esto ocurre porque algunas formas de "estudiar" son pasivas: el material pasa por delante de los ojos, resulta familiar, y esa familiaridad se confunde con haberlo aprendido de verdad. El problema aparece el día del examen, cuando hay que recuperar esa información sin tenerla delante.
Técnicas que dan sensación de estudiar, pero rinden poco
Releer el texto varias veces
Es la técnica más usada, y una de las menos eficaces. Al releer, el contenido resulta cada vez más familiar, lo que genera una falsa sensación de dominio — pero reconocer un texto no es lo mismo que poder recordarlo sin tenerlo delante.
Subrayar o resaltar en exceso
Subrayar puede ayudar a organizar visualmente, pero por sí solo es una actividad pasiva: no obliga a procesar ni a recuperar la información, solo a reconocerla como "importante".
Estudiarlo todo de un tirón la noche antes
Permite aprobar a corto plazo en algunos casos, pero es de las formas menos eficaces de retener información a medio o largo plazo — al día siguiente del examen, buena parte de lo estudiado ya se ha olvidado.
Técnicas con más respaldo
Autoevaluarse
Cerrar el libro e intentar recordar lo estudiado —por ejemplo, escribiendo todo lo que se recuerda o respondiendo preguntas sin mirar el material— obliga a recuperar activamente la información, que es justo lo que se necesita hacer el día del examen. Es una de las técnicas con más evidencia a su favor.
Espaciar el estudio en el tiempo
Repartir el estudio de un tema en varias sesiones a lo largo de los días, en vez de concentrarlo todo de una vez, mejora notablemente la retención a medio plazo frente a estudiar el mismo número de horas seguidas.
Explicarlo con tus propias palabras
Explicar un tema en voz alta, como si se lo estuvieras enseñando a otra persona, obliga a organizar las ideas y detecta rápidamente qué partes no se han entendido del todo bien.
Cómo aplicarlo en el día a día
En vez de releer un tema tres veces, ciérralo y escribe en un papel todo lo que recuerdes; después compara con el original y repite solo lo que se te haya olvidado. En vez de dejarlo todo para la noche antes, reparte el mismo tema en dos o tres sesiones cortas a lo largo de la semana. Son cambios pequeños, pero con un impacto real en lo que se termina reteniendo.
Cuándo conviene pedir ayuda con las técnicas de estudio
Trabajo la planificación, la gestión del tiempo, los métodos de estudio adaptados a cada asignatura y la preparación de exámenes — no técnicas genéricas, sino las que realmente encajan con la forma de aprender de cada adolescente.
Puedes conocer más en técnicas de estudio y orientación vocacional.
Si quieres que trabajemos juntas las técnicas que mejor encajan con la forma de aprender de tu hijo o hija, contacta conmigo.
Cambiar de hábitos de estudio no pasa de la noche a la mañana, pero no hacen falta más horas — a veces hacen falta las horas adecuadas, empleadas de la forma correcta.
Preguntas frecuentes
¿Las técnicas de estudio sirven para cualquier curso?
Sí, se adaptan tanto a primaria como a secundaria y bachillerato.
¿Por qué siento que estudio mucho pero no rindo?
Es habitual cuando se usan técnicas pasivas (releer, subrayar) que dan sensación de estudiar sin exigir una recuperación activa de la información. El problema no suele ser de esfuerzo, sino de qué tipo de técnica se está usando.
¿Cuánto se tarda en notar mejoría al cambiar de técnica?
Depende de cada caso, pero adoptar hábitos como la autoevaluación o el repaso espaciado suele notarse ya en las primeras semanas, y el beneficio se hace más evidente de cara a los exámenes.
Escrito por María Abejón, Psicóloga Educativa (Colegiada M-43597).